
En el barrio de Pueblo Nuevo, conviven la Barcelona futurista con las pocas fábricas que quedan en ruinas, como testimonio de la revolución industrial a últimos del 1800. Fueron más de cien, y la mayoría textiles. Con los Juegos Olímpicos del 92 la mayoría desaparecieron.
Esta mañana no ha parado de llover, por lo que el café se ha alargado hasta mediodía, y solo un valiente se ha puesto a pintar.
Como algo hay que poner, he buscado fotos por Internet, y he intentado plasmar el estado actual de la fábrica Can Ricart.